Las formas no son de recibo. En la sesión constitutiva del Ayuntamiento, el Sr. Turrero se comprometió a colaborar con el resto de las fuerzas políticas, pero en la primera ocasión que ha tenido de poner a prueba su compromiso, no ha cumplido.
Ya sabemos que los márgenes legales le permiten al Sr. Turrero apurar el plazo de convocatoria de los plenos hasta 48 horas antes de su celebración pero ajustarse a ese mínimo cuando los asuntos a tratar y el volumen de la documentación a consultar para ejercer una oposición y un debate dignos son tan importantes, por coherencia y sensibilidad democrática o, simplemente (ilusos de nosotros) como deferencia hacia los contrincantes políticos, podría haber ampliado ese plazo.
Consecuencia: queja de nuestra concejala Carmen Sesmero planteando la necesidad de dar más tiempo para examinar detenidamente la cantidad de documentación vinculada a los PAU seguida ipso facto de malintencionada réplica de una de las concejalas populares que, con la complicidad de sus correligionarios y saltándose todas las normas de cortesía, se permitió poner en duda su capacidad, dedicación y competencia. Es de una hipocresía espeluznante.
La lectura de esta actitud, el fondo de la forma, solo puede ser una; el ánimo de poner trabas al ejercicio de la legítima labor de oposición del resto de fuerzas políticas con representación municipal, para luego tacharles de incompetentes o pusilánimes. Realmente perverso. Nos tememos que esta no será la última.
En general, al equipo de gobierno se le nota nervioso. Eso de tener que rendir cuentas, explicar sus iniciativas, defenderlas en buena lid democrática, no entraba –ni entra- en sus cálculos. Se nota que les molesta. Es natural, no tienen costumbre. Nos recuerdan al hijo único que visto en la necesidad, tiene que compartir sus juguetes, sus cosas. Porque en el fondo piensan que el pueblo es suyo y de los que les apoyan. Ignoran deliberadamente que prácticamente la mitad de las personas que ejercieron su voto (580) no les otorgaron su confianza y exhiben sus seiscientos y pocos (17) votantes como garantía de su gestión Nos ven como usurpadores, sin derecho a pedirles cuentas, advenedizos que venimos a cuestionar sus privilegios. Eso es lo que afirmó el Sr. Turrero cuando puso como aval político de su proyecto el voto de los burguillanos propietarios de parcelas rústicas que han dejado en manos de especuladores (ahora se les llama agentes urbanizadores) la gestión de sus bienes inmuebles para obtener unas migajas del gran pelotazo urbanístico del Megaburguillos Turreriano.
Las formas son inaceptables. El fondo también.
2 comentarios:
Creo que siempre es bueno que no se silencie la impunidad con que algunas personas abusan del sistema (que no es malo) y lo acaban corrompiendo.Es una gran arma la palabra.
De acuerdo con esta clarividente carta abierta.
pero que me estais contado, si el pueblo es de turrero y los zafios acompañantes que tiene, igual me da promtores que concejales, todos unos serviles a su afan de protagonismo y ..... monetarismo.
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